DESTINO DINAMARCA PARA MATE SANTAMARINA

EL ENTRENADOR OVETENSE MATE SANTAMARINA SE INCORPORA AL
GLADSAXE BASKETBALL KLUB DANÉS PARA LA PRÓXIMA TEMPORADA

La semana pasada se oficializaba un nuevo movimiento de un representante de nuestro baloncesto al extranjero. El entrenador asturiano Mate Santamarina confirmaba su fichaje por el Gladsaxe Basketball Klub, de la ciudad danés de Copenhage, club en el que realizará su primera temporada regular fuera del Principado. Aprovechamos la ocasión para hablar con este joven entrenador sobre el futuro que le espera.

1.- Buenas noches, Mate. ¿Cómo se cruza el club danés Gladsaxe Basketball Klub en el camino de Mate Santamarina?

Poco antes de irme con la selección andorrana U18 masculina al Challenger de Tirana, me llegó un correo electrónico de Søren Altmann. En él, me contaba que había recibido mi currículum a través de Kostka Parlade, un entrenador andaluz que lleva mucho tiempo afincado en Dinamarca, al que llegué por medio de Sergio Cubeiro.

A partir de ahí, comenzaron las negociaciones y al volver a Oviedo se concretó el acuerdo.

2.- ¿Por qué tomas la decisión de aceptar esa opción y hacer la maleta sobre las opciones, que seguro que habría, de continuarse en Asturias o en España?

Hasta este pasado año me había encontrado muy a gusto trabajando en Asturias, aunque siempre tuve en mente la idea de irme fuera durante la temporada si me surgía la oportunidad (y más desde que trabajo con la Federació Andorrana de Basquetbol), ya que creo que es algo que todo el mundo que pueda debe hacerlo. Cuando varios compañeros me dijeron que Dinamarca, tanto en condiciones laborales como en lo que se refiere al crecimiento como entrenador, podía ser un sitio muy bueno para mí –y además desde el club me transmitieron una confianza que hace más patente la idea que tenía preconcebida–, no dudé en tomar esta decisión.

 

 

3.- ¿Qué funciones y con qué equipos trabajaras dentro de tu nuevo club?

La idea principal es que dirija al equipo sénior masculino, que esta temporada competirá en la segunda división danesa, y además trabaje con tres o cuatro equipos del club desde categoría U13 –lo que aquí sería infantil de primer año– hasta U19, equivalente a sénior de primer año en España.

 

4.- Vienes de un verano muy exigente con trabajo exhaustivo con las Selecciones Andorranas tanto con la Senior Absoluta Femenina como la U18 Masculina. ¿Qué valoración haces de este verano con estos equipos?

Bueno, yo creo que la valoración en ambos casos no podría ser más positiva. Por un lado, nuestra selección absoluta femenina llevaba sin competir desde 2016, y este año comenzamos un proyecto con vistas a 2025, que es cuando se disputará en Andorra los GSSE (Juegos de los Pequeños Estados de Europa), un evento paralelo al Europeo de FIBA que está organizado por los comités olímpicos de los respectivos países. Para ese verano, queremos contar con una selección que ya esté más que rodada –de las once jugadoras que estuvieron en Chipre este año, siete debutaban en una competición absoluta de FIBA–. Por ello, creo que más allá de los resultados, esta primera experiencia ha sido muy buena. 

A nivel deportivo, tengo la sensación de que el equipo se vació en cada segundo, quitando algún minuto del partido contra Malta en la fase de grupos; y a nivel humano pienso que se ha formado un grupo realmente bueno, en el que todo el mundo –jugadoras y cuerpo técnico– ha encajado muy bien. Yo me incorporé el 28 de junio (tres semanas antes de viajar a Nicosia), pero en las vacaciones de Navidades y Semana Santa Jaume Tomàs –director técnico de la Federació Andorrana de Basquetbol y seleccionador– pudo trabajar con este grupo, ayudado por Carles Alonso –entrenador de la cantera del MoraBanc Andorra–, y eso es algo que obviamente se notó. La verdad que es un proyecto muy ambicioso y con el que estoy muy ilusionado, y ojalá pueda continuar mucho tiempo en él, porque merece la pena y esta primera experiencia. aunque haya sido dura, la repetiría una y mil veces. Y una vez más, me gustaría mostrar lo orgulloso que estoy de estas once jugadoras (Cris, Noah, Laura, Mariona, Carla, Clàudia, Júlia, Cloe, Anna, Patri y Mireia), por su trabajo en la cancha y porque fuera de ella es de los mejores grupos que me he encontrado.

 

 

En segundo lugar, la experiencia en Tirana con la selección U18 masculina también fue muy buena. Para poner todo en contexto, FIBA decidió que este verano todas las selecciones compitieran en el mismo torneo en las distintas categorías de formación en Europa; por lo que no se disputaron Europeos (divisiones A, B y C), sino Challengers, en los que las selecciones, a través de cortes, se repartían en distintas sedes en las que jugarían en la mayoría de los casos ligas (todos contra todos), premiando solo al equipo que quedara primero –en nuestro Challenger había siete países, por lo que se tuvieron que jugar dos fases de grupos, semifinales, finales y la clasificación del quinto al séptimo–. A Albania llegamos con una generación que dos años antes había sido subcampeona en categoría U16 después de un gran trabajo de Jose Vigo y Xavi Isern. Aunque en el primer partido de la fase de grupos, ante Gibraltar, no dimos nuestra mejor versión, creo que en los dos siguientes encuentros, ante Malta y Luxemburgo, hicimos todo lo contrario –especialmente contra Luxemburgo, en el que llegamos a estar dieciséis puntos abajo en el segundo cuarto y al final un triple que fue anulado nos dejó sin prórroga–. En semifinales nos tocó Kosovo, que terminaría siendo el campeón de este Challenger, y la sensación pese a la derrota fue la misma, de haber hecho un partidazo y solo poder ir con la cabeza bien arriba. En cambio, contra Albania en la final por el tercer y cuarto puesto, se notó todo el cansancio acumulado y, bueno, estuvimos hasta el final del partido ahí (56-61). Y al igual que con la selección absoluta femenina, no me queda otra que quitarme el sombrero ante estos doce jugadores (Hugo, Nil, Carlos, Uri, Marc, Víctor, Jon, Teo, Bermu, Leo, Miqui y Jandro) y felicitarles de nuevo por su trabajo día a día.

 

 

Por último, creo que es justo reconocer la labor que hacen tanto los entrenadores como los clubes que trabajan durante la temporada con estas jugadoras y estos jugadores. Y, por supuesto, dar las gracias a los compañeros con los que he compartido banquillo este verano –Jaume, Andreu y Manel; y Cristian y Adrià–, que se merecen un párrafo a parte, sin olvidar a Soraya (Preparadora Física) y Marc (Fisioterapeuta), que estuvieron en la preparación de todas las selecciones.

Jaume es la persona que en 2019 me dio la oportunidad de unirme al cuerpo técnico de la FAB y que este año apostó por mí para acompañarle en este proyecto de la selección absoluta femenina, junto a Andreu, con el que no había coincidido e hizo un trabajazo como delegado –y estoy seguro de que será un gran entrenador–, y Manel, expresidente de la Federació desde su fundación hasta el pasado mes de octubre y que nos acompañó a Chipre como jefe de expedición, haciendo un esfuerzo muy grande. Jaume es un entrenador que le da mucha importancia a la piscología deportiva y a todo lo relacionado con Team Building… Y la verdad que en ese aspecto saqué y aprendí muchísimas cosas de él.

A Cristian y a Adrià ya les conocía, ya que dirigían a la selección U18 masculina hace dos veranos. Hicimos muy buenas migas y en diciembre de 2019, aprovechando un puente, fui a verles a Valencia cuando jugaron la fase previa de la Minicopa Endesa con el equipo infantil del MoraBanc Andorra que entrenaban. Dos buenos amigos y entrenadores.

Muchas gracias, Mate. Mucha suerte. Te seguiremos.

Muchas gracias a vosotros.

 

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