CHEMA FARELO, GENIO Y FIGURA HASTA LA SEPULTURA

REPASAMOS LA FIGURA DEL SALESIANO CHEMA FARELO, UN HOMBRE INCOMPARABLE QUE SE DESVIVIÓ POR EL DEPORTE Y SUS DEPORTISTAS EN EL COLEGIO SANTO ÁNGEL DE AVILÉS

Si eres deportista asturiano y tienes ya ciertos años probablemente hayas coincidido en algún momento con nuestro protagonista del artículo de hoy. Y qué decir si has sido estudiante del Colegio Salesianos Santo Ángel de Avilés.

José María Hernández Farelo, “Chema Farelo”, para todos los que le conocieron, fue uno de los fundadores de la comunidad salesiana de Avilés.

Uno de los momentos más importantes se vivió en 1994 cuando se plasma en realidad el sueño del por aquél entonces director del centro, el salesiano D. Agustín Rodríguez, para canalizar de forma oficial todas las actividades deportivas del colegio, dando lugar al nacimiento del Grupo Deportivo Bosco, proyecto en el que Chema ejercería el cargo de Delegado de Deportes.

Muchos aún no le conocían y verían aparecer como delegado de deportes a un hombre muy delgado, pequeño y “con cara de muerto (pero con mucha vida)”, cuya primera petición fue «quiero ser el delegado de campo del juvenil de balonmano».

Y así fue. De balonmano, de baloncesto… de lo que se terciase, ya que llegaba el fin de semana y allí estaba Chema al pie del cañón, dispuesto a no perderse ni un partido y animar a sus alumnos y deportistas, además haciéndolo con su particular estilo.

Una persona capaz de levantarse en pleno partido y dirigirse a entrenadores propios y contrarios para decirles “por favor, comunicarles que aquí no se puede blasfemar” o, cuando le entregaban el acta del partido, repasarla en ese instante sin dejar escapar al colegiado de turno y señalar le falta una tilde, dos comas. Si quiere la próxima vez le ayudo a redactarla” o, cuando había que ponerse bravo y discutir «me dan igual las palabras que diga, ya rezaré esta tarde».

Era tal el fenómeno Chema Falero que los propios árbitros cuando eran designados para dirigir un partido del Bosco lo primero que preguntaban era “¿Oye, viene el cura de delegado?».

 

 

A su faceta deportiva se unía su faceta profesional docente. Chema era una eminencia. Profesor de Filosofía, de Historia, de Historia del Arte e incluso impartió cátedra en la Universidad Laboral de Gijón. Generaciones y generaciones se formaron a sus mandos.

En su vida más mundana un adjetivo brillaba por encima de los demás. Chema era la persona más generosa que te podías encontrar. Daba todo lo que tenía. Llegó a comprar un coche y lo donó, por ejemplo. Daba incluso hasta quedarse sin nada para si mismo. Aparecía sin previo aviso en las concentraciones de pretemporada «con una mano delante y otra detrás» y decía “hola, quiero una habitación”, alojándole cómo no sus compañeros quienes le proveían de ropa y todo lo necesario. 

Sin embargo, pese a su generosidad con lo propio le ponían malo los «dispendios ajenos». Por ejemplo, aquellas cenas en La Chalana en las que decía “no pidáis mariscos. A ver que va a decir la gente. Pedid croquetas”.  Respondiendo los comensales, «¿pero, quién va a pagar Chema?», replicando éste, «pues vosotros. Yo no tengo un duro».

No habría espacio material para contar todas las anécdotas que nos dejó el bueno de Chema, pero de lo que no cabe duda es de que allá donde iba el Grupo Deportivo Bosco, el Colegio Santo Ángel, los Salesianos, allá iba Chema a representar y a dar todo su apoyo, dejando una huella profunda por todas las personas con las que se relacionó. Así se comprobó en su funeral en el año 2009 (una larga enfermedad nos lo arrebató en aquel verano) en el Polideportivo del Colegio. TE QUEREMOS CHEMA FARELO, se gritaba.

 

 

Queremos despedir este artículo con un pequeño extracto de una carta que el emblemático e intachable directivo por tantos años, Pablo del Hoyo, escribió y en la que menciona a su fiel e íntimo amigo y compañero Chema Farelo.

«Y en esto llega Dª Chema Farelo, un paisanin delgado, poca cosa, no  rellenaba un polo, pero de repente le oías hablar, venia permanente al Poli,  dijo que quería ser delegado de Campo del Juvenil de Balonmano y no fallaba  nunca ¿Y? Joder cuando hablaba, entonces se paraba el tiempo, te llevaba a esa realidad barroca, seria, pero, divertida inteligente, consecuente, lo simplificaba tan guapo, que lo creías, he visto a poca gente con ese Don, sin, quererlo sin trabajarlo, esos que han nacido además de para ser buenos, para ser inteligentes y sin querer absolutamente nada sin pretender nada, ser ese líder que Nace que no se crea. YO CREO QUE LOS QUE LO HEMOS CONOCIDO Y DISFRUTADO NOS HA LLEVADO A UN PLACER QUE POCAS VECES TIENES EN LA VIDA (Este es un tren que quien lo haya cogido y, disfrutado no lo podrá olvidar)».

 

(Fuentes/Fotos: Colegio Santo Ángel / Pablo del Hoyo / El Comercio)

 

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