REFLEXIONES Y EXPERIENCIAS VÍA MARTORELL

EL ENTRENADOR LANGREANO SERGIO RAMOS «CHECHU» NOS CUENTA COMO ENFRENTA DESDE CB MARTORELL LA ACTUAL SITUACIÓN DE COVID-19

A finales de verano marchaba hacia CB Martorell el entrenador langreano Sergio Ramos «Chechu» y lo hacía para vivir su primera experiencia fuera de nuestras fronteras y tratar de dar un importante salto adelante en su desarrollo como entrenador. Sin embargo, la actual situación de crisis sanitaria COVID-19 ha frenado un poco esta aventura tan ilusionante y le tiene a la espera de poder desarrollar su labor con completa normalidad. El propio «Chechu» nos trae una interesante reflexión y carta abierta sobre lo que está siendo para él esta temporada.

«La temporada 20/21 amanecía ilusionante para mí, cargada con un nuevo proyecto profesional, en el que cambiaba la federación asturiana para continuar mi pasión por el baloncesto, pero en tierras catalanas, algo muy ambicioso a la vez que apetecible.

Yo al menos confiaba en que el tema de la pandemia mundial de la Covid-19 mejoraría, volveríamos a poder salir de casa, tomar un café cualquier día en un bar y dedicarnos a lo que más nos gusta, dirigir, pero nada más alejado de la realidad.

Ante todo, me gustaría comentar que nadie malinterprete estas palabras, considero que lo que nos está tocando vivir es muy complicado y hay que abordarlo con todo el respeto que se merece, ya no por la situación en sí, si no también por toda esa gente anónima que de una u otra manera le ha tocado vivirla en primera persona, no voy a decir si es o no el mejor momento para competir, entrenar, etc. Voy a explicar mi experiencia como entrenador durante esta época tan convulsa, por ello mi máximo respeto hacia esta situación.

Cuando llego con la maleta a Barcelona, todo era incertidumbre, no sabía si yo me iba a adaptar bien a esta nueva situación, si mi idea de entrenamiento iba a funcionar con los diferentes equipos a los que me había comprometido a entrenar, todo hacía pensar que lo peor ya había pasado y que poco a poco todos íbamos a recuperar nuestro día a día y que todo iba a salir bien.

En agosto parecía que la competición empezaría con total normalidad, la federación publicaba los calendarios, nos facilitaba los protocolos de seguridad para la competición y arrancábamos con los entrenamientos de pretemporada. Ya justo en la semana misma de inicio de competición, segunda de octubre, se nos comunica por parte del ayuntamiento de Martorell, que debido a un brote en el propio pueblo se produciría un confinamiento perimetral, relegándonos a entrenamientos virtuales con sesiones a través de la videocámara, a los pocos días, la federación retrasa el inicio de las competiciones a mediados de noviembre, a finales del mes de octubre comienzan a aflorar numerosos nuevos casos, por lo que se decide retrasarla incondicionalmente al 17 de enero, con previsión de la cancelación de dichas competiciones que no sean de ámbito nacional.

Durante este periodo, al igual que a nivel nacional, Cataluña ha impuesto multitud de confinamientos perimetrales y comarcales, además de una serie de restricciones que hacen muy difícil llevar a cabo unos entrenamientos “normales” por diversas causas, acotación de número de jugadores, grupos burbuja, mascarillas durante la práctica deportiva y unas cuantas más.

 

 

Por tanto, ésta es época de reinvención y evolución, cuando ya se pensaba que estaba todo inventado, aparecen nuevas soluciones, nosotros hemos hecho entrenamientos virtuales, por plataformas de reuniones que todos conocemos, entrenamientos semi-presenciales, entrenando con las jugadoras del propio pueblo en la cancha y las demás, repitiendo los ejercicios en canchas de su población, mediante una videocámara, todo por intentar manteneruna ilusión que poco a poco va desvaneciéndose.

Pero creo que esa es nuestra función, obviamente como entrenadores, nuestra obligación es transmitir conocimientos de baloncesto, pero también es apoyar y mantener esa ilusión de nuestras jugadoras por la práctica de este deporte, por tanto, toca reinventarse y hacer todo lo posible mientras dure esta situación.

La sensación es rara, incertidumbre por todo lo que está ocurriendo y todo lo que nos rodea, pero hay que seguir, hay que luchar porque la gente tenga un rincón de normalidad, si una de nuestras máximas antes era que durante el entrenamiento no existía otra cosa que no sea baloncesto, debemos de tratar que sea igual por muy difícil que sea.

Para terminar, me gustaría que mis palabras simplemente sirvan de ánimo a todos aquellos compañeros, que por condicionantes externos, no pueden estar junto a sus equipos y jugadores, todo esto acabará y podremos volver a la normalidad, pero mientras tanto, reinventaros, modificad metodologías, dadle un par de vueltas para seguir trabajando y tened claro que lo más importante es servir de reflejo para vuestros alumnos, si vosotros mantenéis la ilusión ellos también lo harán».

 

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