ELVIRA ENCENDIÓ LA LLAMA

LA HISTORIA DE ELVIRA LLAMA, PRIMERA JUGADORA INTERNACIONAL ASTURIANA Y QUE PORTÓ EL BRAZALETE DE CAPITÁN DE LA SELECCIÓN ESPAÑOLA ABSOLUTA MARCANDO UNA ÉPOCA EN NUESTRO BALONCESTO

Si hoy nos preguntasen sobre baloncesto femenino seguro que estamos mejor informados que décadas atrás. Si hoy nos preguntasen quien es la capitana de la Selección Femenina Absoluta de baloncesto todos diríamos que es la catalana Laia Palau. Pero si nos preguntasen quien era la capitana de la Selección Española a mediados de la década de los 40, tal vez no todos diríamos que ese honor correspondía a una jugadora asturiana, correspondía a Elvira Llama. 

María Paz Elvira Llama Hevia (Elvira Llama) nació en 1923 en el Barrio de La Arena (Gijón). No obstante, pronto emigraría junto a su familia por obligaciones laborales de su padre a México, país en el que permanecería una década, hasta regresar a los 11 años a su Gijón natal, al Barrio de El Parrochu.

Tras sus estudios básicos, Elvira, cursó estudios peritaje mercantil en la Academia Mortera de Gijón. Fue en el patio de esta prestigiosa academia donde bajo la dirección del profesor de Inglés, el señor Magan, retomó la actividad deportiva que había iniciado en México. Y no solo fue baloncesto, sino también tenis, hockey hierba... todos ellos al máximo nivel y con excelentes resultados. Pero si hubiese que quedarse con uno… el deporte de la pelota naranja (o del color que fuera de aquella) sería su ojito derecho y con el que inscribiría su nombre entre las más grandes con una inmaculada trayectoria. 

Una trayectoria, precisamente, que en cuanto a equipos femeninos no se entendería sin su participación en el equipo de la Sección Femenina de Gijón, del que sería alma máter en 1941 y se convertiría en uno de los equipos pioneros en Asturias. Este conjunto comenzaría a competir a principios de la década de los 40 y en él Elvira ya ejercería de capitana, acompañada de su inseparable hermana Consuelo (Chelo) quien la acompañaría en buen número de sus aventuras en el deporte.

Equipo representante de Asturias en el Campeonato Nacional 1944 celebrado en El Escorial. Elvira Llama segunda por la izquierda en la imagen y justo a su derecha su hermana Consuelo

Pronto sus destrezas técnicas le hicieron formar parte de inmediato de las Selecciones Asturianas que participaban en los Campeonatos Nacionales, revelándose como protagonista en el impresionante campeonato despachado por Asturias en 1943, en el que nuestro combinado se proclamó Campeón de España de 2° categoría tras superar a duros rivales como Madrid, Marruecos y Lérida, ascendiendo así para 1944 a 1° categoría.

Asturias se abría paso entre las mejores comunidades del país y Elvira Llama hacia lo propio entre las jugadoras. Pronto de ese éxito recibió la llamada que mayor ilusión puede despertar en un deportista, la de su país, la de su Selección Nacional, la de la internacionalidad más absoluta. Y hasta en cuatro ocasiones Elvira fue convocada por España (antes el volumen de partidos era mucho menor) y su desempeño le sirvió para ser nombrada capitana de la Selección, capitana del equipo que representa al máximo nivel a tu país. No hay mayor honor. La historia estaba escrita.

No quiero hablar de la mejor jugadora asturiana de todos los tiempos porque tal vez no es justo comparar épocas distintas. Pero sí de la mejor de su época, que marcó una época, valga la redundancia, y, sobre todo, y aquí no tiembla el pulso al decirlo, de una mujer que impulsó el deporte femenino en una época en la que no estaba bien visto que las mujeres hiciesen deporte. 

Difícil cerrar este artículo con palabras propias y estar a la altura de un mito de nuestro baloncesto, por lo que lo haré parafraseando los elogios que semana tras semana la prensa deportiva de la época le brindaba. Gracias Elvira. 

«Elvira Llama es calculadora y precisa. Mueve los extremos con la seguridad de los mejores interiores futbolísticos. Arranca botando el balón contra el asfalto con una gracia y suavidad tan de pájaro que sus manos batiendo la pelota parecen alas que saben de memoria el camino al nido para dejar la pelota dulcemente mecerse en las canastas».

 

(Fuentes Texto y Fotos: El Comercio/Concepción Garbajosa)

 

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