SELECCIONES: EL DÍA QUE UNAS CHICAS ONDEARON CON UN 5º PUESTO LA BANDERA DE ASTURIAS

A POCOS DÍAS DE INICIARSE EL #KDTINF2020 COMENZAMOS A REPASAR ALGUNAS DE LAS MÁS GRANDES HAZAÑAS CONSEGUIDAS POR LAS SELECCIONES ASTURIANAS EN ESTOS CAMPEONATOS

A punto de iniciarse el #KDTINF2020 en Huelva es momento de hacer memoria para ir entrando en calor de grandes hazañas conquistadas por algunas de nuestras selecciones en anteriores Campeonatos. Y no hay que remontarse muy lejos para rememorar una de las últimas efemérides más importantes del baloncesto asturiano de todos los tiempos: el 5º puesto conseguido por nuestra Selección Cadete Femenino en el #KDTINF2018 en Valladolid.

En 2002 recordamos la entrada oficial del euro en nuestro país. En 2002 todos recordamos aquel infausto partido en el que Al Ghandour acabó con las aspiraciones de España en el Mundial de Corea y Japón. Pero la efeméride de las acaecidas en dicho año que más presente se encuentra en nuestros pensamientos es que en el mismo nació Carlota Velasco, nació Laura Martínez, nació Sara Brandy, nació Elena Guijo, nació Nuria González, nació Alejandra San Marcos, nació Marta Suárez, nació Vicky Bañegil, nació Lucía Thomas, nació Marina Geijo y nació Claudia Quesada.

Son 11 sí, y a los Campeonatos de España acuden 12. Falta una, sí. Falta Andrea Regodeseves. No es de 2002, si no de 2003, pero la naviega era y es una adelantada a su edad. Y con ella completábamos las 12, pero no completábamos el equipo. Porque equipo es todo aquel que suma al objetivo del colectivo. Equipo es ver sentada en el banquillo a Julia Belderraín, quien hace unas semanas lloraba más por no poder acudir al Campeonato de España que por el dolor que le afligía su maltrecho ligamento cruzado anterior. Pero quien pone su físico y su integridad a favor de su Comunidad se ve recompensada por la misma y Julia se vio recompensada, siendo el apoyo más valioso que podían tener sus compañeras en el banquillo y cuyos gritos de ánimo las arengaba en plena batalla. Julia eres equipo.

Equipo es ver a Adama saltar a celebrar el triunfo con su maltrecho hombro que le había cortado hace unos meses la posibilidad de vestirse de corto en el Campeonato, pero no cercenó ni un ápice su compromiso con sus compañeras y la llevó a hacerse cientos de kilómetros para darles su aliento en cada partido. Adama eres equipo.

Cientos de kilómetros que eran los que separaban los hogares de las chicas que componen este equipo, como los que hay desde la Navia de Marina Geijo hasta el Gijón de Claudia Quesada. Kilómetros que desaparecen por una pasión, la pasión del deporte de la canasta y la pasión por unas compañeras, por un equipo.

Un equipo que se presentó en el Campeonato de España con un objetivo. No era quedar 5º de España, tal vez ni siquiera mantenerse. El objetivo era demostrar que en Asturias se quiere, se valora y se honra al baloncesto con esfuerzos diarios que te hacen disputar y competir los partidos contra los mejores combinados del país. Y para ello las chicas se impregnaron de unos valores que se grabaron a fuego en su mente, al igual que se grabaron en sus brazos en el Campeonato en forma de adjetivos que marcaban su piel. Valor, apoyo, confianza, garra, humildad, orgullo, constancia, empatía, inefabilidad, superación, compañerismo y esfuerzo. De todas ellas la más cuantificable quizá sea el esfuerzo, el sacrificio realizado durante meses y meses para vivir cinco días de celebración.

LOS VALORES TRASLADADOS A PALABRAS QUE INVADÍAN A NUESTRAS CHICAS CLAVADOS EN SU PIEL

¿Te apetece quedar el domingo? No, tengo que pasar el día entero en École, con el frío que hace. Pero la Selección es la Selección. El baloncesto es mi pasión. ¿Quedamos para desayunar? No, toca hacerse una kilometrada hasta Navia para entrenar. Pero la Selección es la Selección. El baloncesto es mi pasión. Vale, ¿pues ahora que dan vacaciones en el Instituto quedamos por semana? No, no puedo. Entreno con la Selección el 23, 26, 27, 28, 29 y 30 de Diciembre. Lo siento, pero la Selección es la Selección. El baloncesto es mi pasión. ¿Y quedar algún puente? Viajo fuera, lo siento. Tengo Torneo de Preparación. Pero la Selección es la Selección. El baloncesto es mi pasión.

Un sacrificio que conviertes en inherente a tu personalidad y que te duele, enrabieta y desespera el día que no puedes cumplir. Como el día que Lucía Thomas no pudo acudir al último entrenamiento antes del corte que daría la lista definitiva. La buena gijonesa envió una carta agradeciendo, alabando, todos los meses de pasión y compañerismo que tal vez con su ausencia habrían tocado a su fin. Muestra de personalidad imponente que hizo leer la misiva al seleccionador Carlos Fernández y no dudar ni un momento de la presencia de Lucía Thomas entre las elegidas. Lucía había demostrado su amor a unos colores y a un equipo.

Y todos esos valores se presentaron por los distintos pabellones de Valladolid el día 3 de Enero. Esos valores hicieron no agachar la cabeza ni hincar la rodilla cuando Canarias te ganaba de 20. Esos valores hicieron frenar el asedio gallego el día que te jugabas la gloria. Esos valores te hicieron el Día de Reyes arrodillarte a las tres de la tarde sobre el parqué del Polideportivo Lalo García oscilando tu mano con cinco dedos estirados al cielo reseñando la posición obtenida y dedicada a todos los que recibimos ese gesto como el gran regalo de ese día mágico.

NUESTRAS CADETES LEVANTANDO LA PALMA, LEVANTANDO LOS CINCO DEDOS QUE REFLEJAN LA HISTÓRICA QUINTA POSICIÓN CONSEGUIDA

Pero nada de esto habría sido posible sin lo que había detrás. Y detrás estaba Carlos Fernández, uno de los mejores entrenadores del Principado, quien junto a dos trabajadores infatigables, Paula Guillén y Mario González, había sabido guiar el camino de estas chicas durante meses para hacerlas llegar a la cima. Detrás estaban los padres. Esos padres que cada fin de semana te llevan al Polideportivo una hora antes del partido para que puedas prepararte a tiempo y te esperan hasta que te acabas de duchar media hora después de la finalización del encuentro. Esos padres que inundaron Valladolid ataviados de camisetas azules, gargantas chillonas hasta la agonía y alguna que otra gaita o tambor. Detrás estaban los clubes, las compañeras, las que formaron parte de la Selección, pero no consiguieron llegar a la lista definitiva, los entrenadores y, en general, los que pasan durante la temporada más y más horas con ellas sobre las canchas. Y detrás de ello, una palabra, AMISTAD. Esa amistad que ya se forjaba en 2014 cuando muchas habíais coincidido en el Mini 2014 de Cádiz, aquella época en la que Elena Guijo, Sara Brandy o Marta Suárez eran ya gigantes y lo que las diferenciaba del presente era que su sonrisa se dibujaba con dientes de leche. Muchos años, muchas vivencias, muchas experiencias que convirtieron a estas chicas en una de las frutas más deseadas por todo entrenador: la piña. Esa piña que cualquier formador está encantado de tener porque no se descompone.

Todo fueron pequeños ingredientes cuya conjunción y mezcla generó la pócima mágica. No sé si es la mejor generación que ha habido o si es la mejor que habrá. Las hubo, las hay y las habrá muy buenas. Pero vosotras abristeis el camino de escribir unas letras de oro. Hace falta la pócima, la pócima mágica que hemos citado. Será muy difícil que nadie pueda superar el lugar en el que habéis puesto a Asturias, dentro de las cinco mejores Selecciones Cadetes de España.

 

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