FOTO ALBERTO NEVADO

GRACIAS VÍCTOR PÉREZ: EL CAPITÁN QUE SE CONVIRTIÓ EN LEYENDA

EL GRAN CAPITÁN EMPRENDE NUEVAS AVENTURAS. VÍCTOR PÉREZ PONE FIN A OCHO AÑOS MARAVILLOSOS EN EL OVIEDO BALONCESTO EN LOS QUE FUE CRECIENDO DE LA MANO HASTA LA SITUACIÓN ACTUAL DANDO SIEMPRE LO MEJOR DE SÍ MISMO

A finales de la semana pasada se hacía oficial la marcha de Víctor Pérez del Oviedo Club Baloncesto. Toca ponerse sino el más grande uno de los más grandes jugadores de la historia del club ovetense. Despedimos al jugador que vistió en más de 200 ocasiones la camiseta del Oviedo Club Baloncesto, al jugador que levantó la histórica Copa Princesa, que lanzó el chupinazo en las fiestas de San Mateo, al jugador que mostró una empatía especial y respeto por la afición de Pumarín, al jugador que vio crecer a cientos jugadores de cantera y terminó jugando con varios de ellos, al jugador que vivió ocho años en Oviedo para ser un asturiano más… Despedimos al GRAN CAPITÁN. Y no hay mejor forma de despedirlo que con sentimiento, el que siempre mostró hacia su club y su ciudad, y el que nos traslada en su marcha con una carta de despedida que nos hace soltar la lagrimilla.

 

«Hace 8 años, allá por el 2012, en la calle Santa Susana comenzó la etapa deportiva más maravillosa para mí. Vine con la ilusión de asentarme, de sentirme importante y de aportar toda la pasión y el baloncesto que llevaba dentro. Sin lugar a dudas, no me equivoqué porque aquí conseguí una estabilidad profesional y personal nada común en este mundo y de la que estoy muy orgulloso.

Agradecer a Fernando y a Héctor su interés, su trato y cercanía desde el primer día para hacer todo más fácil. Gracias por depositar en mí esa confianza tan vital y necesaria en este mundo del deporte. Yo simplemente puse encima de la mesa lo que traía aprendido desde casa unido a mi educación deportiva y trabajé para aportar mi granito de arena y crecer de la mano junto al Oviedo Baloncesto. El resultado queda ahí y eso es imborrable después de tantos años.

A lo largo de estos años, Oviedo Baloncesto ha resultado ser un trampolín para muchos jugadores y está más que demostrado. Más allá de eso, de lo profesional me quedo con lo otro. He tenido compañeros de todas partes del mundo, hemos compartido grandes momentos dentro y fuera de la pista: cenas, viajes, celebraciones, embarazos, niños, bodas, etc. Y sobre todo, risas. Muchas risas y amistad. Amistad para toda la vida y no solo con ellos sino con sus parejas y sus familias. Ese es el mayor tesoro que me llevo. Al igual que con muchos asturianos que hemos conocido y que os tenemos tanto cariño por tener ese carácter tan abierto.

Gracias a la directiva, a los 4 entrenadores que tuve durante mis 8 temporadas y al resto del cuerpo técnico. Otra parte fundamental son los integrantes de los servicios médicos y eso que les di poca lata porque no me lesioné mucho. Gracias también al personal de oficina, departamento de comunicación, cantera y entrenadores de escuelas, etc. Vuestro trabajo da sus frutos, no lo olvidéis y no paréis jamás. Y por último, a los voluntarios por esa labor tan importante que realizáis para que Pumarín sea ese fortín inexpugnable. Vuestro trabajo y esfuerzo sirve para darle vida a esta locura del baloncesto en Pumarín.

(FOTO OCB/HUGO ÁLVAREZ)

Mis expectativas siempre fueron disfrutar de la mejor forma posible dentro de una pista, desempeñar mi papel en función de la necesidad del entrenador y con mi compromiso y esfuerzo diario lograríamos los objetivos comunes que nos propusiésemos. Y precisamente aquí en Oviedo puedo certificar que lo conseguí. Por ello, me siento un privilegiado de haber sido parte de la familia del OCB durante tantos años. He disfrutado cada segundo, cada partido, cada remontada y he vibrado con cada victoria in extremis. Esos recuerdos son imborrables y permanecerán en mi memoria de por vida. También he aprendido mucho desde que llegue con 30 años.

Me he empapado (nunca mejor dicho) de vuestras costumbres, de vuestra gastronomía, de vuestra maravillosa tierrina, tan diferente a lo que estamos acostumbrados los del sur. Dejo de ser jugador del Oviedo Baloncesto pero jamás olvidaré que mi paso por aquí hace que me sienta medio asturiano. Y sobre todo por las muestras de cariño que no dejamos de recibir en las últimas horas por parte de aficionados, amigos, periodistas, políticos, deportistas, etc. Indudablemente, ese es el mayor regalo que podemos llevarnos mi familia y yo: el cariño y la nostalgia al ser recordados de esa forma.

Por un lado y no menos importante en el devenir de un club está la afición. Agradecer su respeto, su trato cercano y sobre todo en esos momentos en los que las cosas no nos iban del todo bien es cuando más hemos sentido vuestro calor. Afición + equipo siempre hemos ido unidos de la mano consiguiendo victorias y remontadas históricas. Solo os pediría que continuéis ayudando y animando cómo hasta ahora. Mención especial a la Peña el Fortín por sus iniciativas, por sus detalles con todos los jugadores y por hacer de una peña un nexo de unión entre aficionados de aquí y de otros equipos. Continuaré siendo uno más de vosotros por siempre. No me puedo olvidar de los motores de Pumarín: Speaker & Dj. No paréis nunca, por favor. Queda pendiente una última canción y os espero ese día.

Por otro lado, quería deciros a vosotros, los más peques de la Familia OCB que el deporte es sano, es divertido y se crean unos vínculos y valores que no tienen precio y valen para toda la vida. Doy fe que vuestra ilusión y sueños pueden con todo y a mí me habéis hecho la persona más feliz del mundo viendo cómo le pedíais mi camiseta con mi nombre y el número 9 a los Reyes Magos y vuestro deseo se cumplía cada 6 de enero. Asimismo, ver crecer a esos peques de cantera en edad alevín o infantil, que pasen por todas las categorías y terminar mi carrera viendo como compartimos vestuario no solo me hacen más viejo sino que también es un orgullo. Ojalá jamás se pierda esa esencia, la esencia de Pumarín.

(FOTO/OVIEDO BALONCESTO)

De igual modo, agradecer a los medios de comunicación el trato que habéis tenido hacía mi siempre desde el respeto. Intenté siempre atenderos y ser lo más cercano y claro posible. Eso sí, no dejéis de darle difusión al Oviedo Baloncesto. Seguiremos dando guerra.

También están todos esos patrocinadores que nos han brindado y nos han dado facilidades para hacernos la vida más fácil. Doy fe que el trato recibido ha sido magnifico y he intentado devolveros ese favor en forma de visitas, organizando comidas o cenas de equipo o simplemente dando difusión a vuestro negocio. Sois una parte imprescindible para el OCB y aunque corren tiempo complicados, el producto Oviedo Baloncesto es rentable y hemos ido creciendo juntos todos.

Por último, agradecer a mi mujer Cristina por ser mi apoyo constante, por saber diferenciar desde el día uno lo personal de lo profesional, por hacer de tu trabajo algo fundamental e imprescindible para el crecimiento del equipo y del club, a mi compañera que me ha ayudado tantísimo en este viaje maravilloso de la vida en Asturias. Las lágrimas de felicidad que llevamos echadas estas últimas horas por tantos mensajes emotivos hacen que nos sintamos orgullosos de la huella dejada. El día de mañana recordemos a nuestro carbayón y a nuestra choquera que el origen de que llegarán a nuestras vidas fue por culpa de pasar una época admirable en el norte. Y a Ovi, el marqués de la Corredoria también se lo haremos llegar a pesar de que sea el que más lo vaya a echar de menos. La familia de Sevilla y Huelva ya saben que les estaremos agradecidos siempre por su apoyo incondicional, su sufrimiento desde la distancia y su disfrute en Pumarín viéndonos ganar más que perder. Os queremos mucho.

Sin más, se despide el Víctor Pérez jugador. El socio seguirá sacándose su carnet de abonado la temporada que viene como hasta ahora. Aquel capitán que tuvo el honor de inaugurar una Feria de Abril en Oviedo, el mismo que dio el chupinazo en las fiestas de San Mateo, el que salió en varias portadas de La Nueva España y El Comercio, el que tuvo la oportunidad de desfilar con la asociación Down Asturias un par de años, el que fue elegido por un niño, Mateo, ganador del concurso de navidad para cenar con su jugador favorito y muchas cosas y eventos más.

Creo que será el destino y no una casualidad sin embargo 8 años después, mi etapa en Oviedo se cerró en la misma calle Santa Susana, a escasos 20 metros de donde empecéis allá por el 2012.
Me voy con una sonrisa y espero que así me recordéis siempre.

GRACIAS

#YoSoyOCB»

(Carta Víctor Pérez/OCB)

 

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