EL SHERIFF DE AQUELLA MARAVILLOSA EBA

EL LEGENDARIO JUGADOR OVETENSE HUGO PRIETO (1976) SIGUE SENTANDO CÁTEDRA SOBRE NUESTRAS PISTAS DESPUÉS DE ECLIPSAR LA LIGA EBA DURANTE MÁS DE UNA DÉCADA ROMPIENDO MUCHOS REGISTROS A NIVEL NACIONAL

Hugo Rodríguez Prieto (1976) se iniciaba a mediados de la década de los 80 en el baloncesto en su colegio, Escuelas Blancas de Oviedo. No sé si en ese momento era consciente de que prácticamente 35 años después seguiría en activo, pero la realidad es que para alegría de muchos así es. Esta temporada y en anteriores le hemos tenido en la Primera Nacional Masculina mostrando su magia, la magia de un abuelo prácticamente si tenemos en cuenta la edad de los jóvenes rivales a los que se enfrenta y normalmente supera. Pero es que si echamos un vistazo atrás a su trayectoria vemos que el jugador ovetense maravilló no solo por Asturias, sino que dejó su impronta por todo el territorio nacional con una longevidad que le ha permitido situarse al nivel de muy buenos jugadores de este país durante muchos años.  Y prueba de ello son las numerosas temporadas en las que militó en una categoría como la Liga EBA. Nada menos que doce campañas y bajo la disciplina de los siguientes equipos: Real Grupo de Cultura Covadonga, Club Baloncesto Vetusta Oviedo, C.B. Don Benito, A.D. Mérida, Oviedo C.B., C.D.B. Amistad y Deporte, Lucentum Baloncesto Alicante SAD, A.D. Universidad de Oviedo y Baloncesto Villa de Mieres BVM2012. Prácticamente dos décadas militando con intermitencia en la categoría, y muchas de esas temporadas serían en tiempos en que aquella competición, que llegó a ser la segunda categoría de España, se situaba a nivel de jerarquía más arriba de lo que lo hace actualmente.

 

 

Temporada sí, temporada también, Hugo rompía los registros, pulverizaba el de sus rivales. Animamos a repasar a los amantes los datos cosechados cada temporada en aquella maravillosa EBA para comprobar cómo cada año el nombre del ovetense copaba las primeras posiciones en multitud de aspectos del juego: % de triples, asistencias, puntos y, sobre todo, en el ranking de su cualidad fetiche, la de robos de balón, en la cual, sin miedo a equivocarme, se puede destacar que siempre fue el top de su grupo ya fuese en robos totales o en porcentaje de robos, con un récord de 14 balones robados por partido, una cifra que en la historia de las competiciones nacionales del baloncesto español dudamos que haya alcanzado mucha gente. Fue protagonista de la revista GIGANTES, que semanalmente editaba lo mejor de la competición y en la que Hugo aparecía semana sí semana también dentro de los quintetos ideales, llegando a figurar incluso a final de una de las campañas en el Quinteto Ideal de la temporada toda la Liga EBA.

 

 

“Un jugador con chispa, de raza”, como se describe a sí mismo. El que puede ir ganando de 20 y tirarse al suelo a evitar que el balón salga por la banda como si ganar el partido dependiese de ello, el que nunca se va a esconder para jugarse la posesión decisiva…  Un ejemplo de la tan famosa actualmente “cultura del esfuerzo” a sus 44 años que se alimenta de su hambre voraz de baloncesto para disfrutar tanto o más que un niño. Leyenda viva del baloncesto asturiano al que aún le queda cuerda para rato. La próxima temporada volveremos a dar gracias de seguir disfrutando de uno de los mejores jugadores de nuestra historia y seguro que lo haremos viéndolo a un altísimo nivel, al igual que cuando le veíamos batir récords siendo el Sheriff de aquella maravillosa EBA.

 

 

 

 

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