INMACULADA 1986 EN UN TORNEO EN VILADECANS

UN EQUIPO QUE OLÍA SANGRE

LOS INFANTILES DE INMACULADA, UNA GENERACIÓN CON MANO DE HIERRO QUE DOMINÓ EL BALONCESTO A TODOS LOS NIVELES CON EL PADRE CUESTA Y PEDRO FERRER COMO MENTORES

Muchos momentos y muchos equipos históricos comprende la historia del baloncesto asturiano. Y también aunados en sí equipos con momentos que han escrito páginas doradas en los libros de baloncesto. Hoy toca hablar de uno de ellos. Nos remontamos a la época de los 80, a un equipo infantil que estuvo tres años sin perder partido ni a nivel local, ni regional, ni nacional ni internacional, el equipo Infantil Masculino del Colegio Inmaculada de Gijón. El primer año de esta inmaculada racha (inmaculada, y nunca mejor dicho) fue el histórico Padre Cuesta, asumiendo el no menos emblemático y actualmente aun en los banquillos, Pedro Ferrer, la dirección técnica en los dos años siguientes igualmente cargados de éxitos. Las ligas y Torneos disputados en Asturias los ganaron todos, sin excepción, y con una suficiencia propia de los más grandes. Pero esta generación no conocía obstáculos ni limites y se propuso grabar a fuego su nombre más allá del ámbito asturiano… En ese aspecto destaca la organización en el Colegio de Torneos Internacionales con la presencia de potentes equipos internacionales y la disputa de múltiples torneos a nivel nacional, pero también internacional, como el de Lyon. Una generación con un hambre voraz de baloncesto cuyos éxitos y aventuras merecen ser recordadas.

 

 

INMACULADA 1986 EN UN TORNEO EN VILADECANS

ARRIBA: PADRE CUESTA, JAIRO RODRÍGUEZ, JOSE LUIS VILAR, NACHO PARAJA, TOÑO GRANA, JAVI MONTES, BORJA RODRÍGUEZ Y PEDRO FERRER. ABAJO: MARCOS, IVÁN GARCÍA, NACHO GIL, LUIS ULLIBARRI, MIGUEL PRADO Y JAVI MEDINA.

 

TORNEOS INTERNACIONALES DE BALONCESTO COLEGIO INMACULADA

El primer Torneo Internacional de Inmaculada se celebró en 1986. En ese torneo había equipos de Lyon, Bruselas, Milán, Tabirako, S. Gabriel de León, San Gabriel de Viladecans y equipos regionales: Olímpico de Gijón y Jesuitas de Oviedo. Tras unas primeras fases sobresalientes del torneo el Inmaculada se clasificó para la final ante San Gabriel de Viladecans, logrando conquistar el título imponiéndose por 73-35.

ACTA FINAL TORNEO INTERNACIONAL INMACULADA 1987

En el segundo Torneo Internacional se cambió el sistema de competición a cinco equipos con formato todos contra todos: León XIII (Milán), Saint Louis Gonzague (París), S. Joao de Brito (Lisboa), R.M. Pidal de Gijón e Inmaculada de Gijón. En la final contra Milán los italianos aguantaron el ritmo gijonés durante 16 minutos, momento en el cual el marcador reflejaba un 22-20 a favor de los transalpinos. Pero desde ese momento los gijoneses apretaron líneas y consiguieron un parcial de 7-26 que rompió el partido. Descanso 29-46 y final 52-102. El abultado marcador de la final no es casualidad… Y es que ese equipo cuando olía sangre a París le hicieron 129 puntos y a Lisboa 112 puntos. Hambrientos e insaciables de baloncesto.

ACTA FINAL TORNEO INTERNACIONAL INMACULADA 1987
INMACULADA, EQUIPO CAMPEÓN TORNEO INTERNACIONAL 1987

ARRIBA: ALFREDO URÍA, TINO GRANA, JAVI MEDINA, JAIRO RODRÍGUEZ, PEDRO FERRER, JAVI MONTES, SANTI RODRÍGUEZ Y ALEJANDRO ÁLVAREZ. ABAJO: LUIS ULLIBARRI, IVÁN GARCÍA, TOÑO GRANA, MIGUEL PRADO, NACHO GIL, MARCOS FERNANDEZ Y NACHO PARAJA.

 

TORNEOS INTERNACIONALES EN LYON

Pero este grupo privilegiado de jugadores no solo triunfó en las plazas asturianas ante equipos regionales o internacionales, sino que su impronta también se extendió a otros puntos del continente europeo como la localidad francesa de Lyon, ciudad en la que se impusieron durante dos años consecutivos. Unos torneos franceses que los jugadores recuerdan con mucho cariño. Viajaban en autobús, muchas horas, y la cercanía y el buen ambiente era el denominador común. Se recuerdan con especial nostalgia esos viajes a Lyon donde los entrenadores les preparaban el desayuno y la comida en las áreas de descanso francesas. Era la primera vez fuera para muchos, jugadores y entrenadores.

Tenían ganas de aprender, les gustaba el baloncesto y entrenaban a tope, con entusiasmo. Querían mejorar, querían ganar, y todos querían jugar, lo que les hacía competir por la titularidad. Existía talento, sin duda, pero su mejor cualidad era que entrenaban y jugaban al 100% y eso es muy complicado cuando siempre ganas. Una generación para ser recordada y que mantiene actualmente una estrecha relación toda ella. Lo que une el baloncesto, nada lo separa.

 

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