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EL ROCKABILLY DE PATILLAS SONARÁ UN AÑO MÁS

EL ETERNO «PATI» INICIA A SUS 44 AÑOS UNA TEMPORADA MÁS EN NACIONAL MASCULINA ENFUNDADO CON LA CAMISETA DE CB PUMARÍN. CONOCEMOS AL DETALLE A ESTE MÍTICO DE NUESTRO BALONCESTO

Este sábado a las 16:45 h en el Pabellón de Perchera-Braña de Gijón se da el pistoletazo de salida a la Liga Nacional Masculina con el partido que mide a CB Pumarín y CD Artchivo. En esta liga y en ese partido y enfundado con la camiseta pumata será parte un año más un hombre que hace aproximadamente 20 años llegaba a Asturias y que sin saberlo iba a dar muchas tardes de gloria a nuestro deporte. Su nombre era César Alarcos, pero si examinamos su rostro, tal vez no tardemos mucho en llamarlo Pati. Y es que ese apodo «Pati» es uno de los más ilustres del baloncesto asturiano. Y es que, ¿quién no ha oído hablar del mítico jugador de CB Pumarín? ¿O qué equipo no ha pronunciado nunca la expresión «hoy jugamos contra Pati»? Son ya muchos años los que lleva formando parte del baloncesto asturiano y son muchos años ya los que le amparan en su carnet de identidad. Y esa longevidad es la que llama la atención. Y la llama en la misma proporción que su ilusión y ganas de disfrutar del baloncesto. Y es que hablamos de un jugador competitivo como el que más, ambicioso como el que más, luchador como el que más, y sobre todo, ejemplo como el que más. Por todo ello, no podemos negar que Pati sea uno de nuestros jugadores predilectos, y por todo ello también queremos reconocer su dilatada trayectoria y conocer su lado más personal y más desconocido. Y hoy lo haremos, con el propio Pati de protagonista, en una entrevista de la que aprenderemos mucho y a nadie dejará indiferente. Nos ponemos en pie ante ti, Pati. 

1.- Buenos días…, lo primero, ¿César o Pati?

No tengo preferencias. Pero sí tengo que reconocer que “Pati” no me disgusta nada, todo lo contrario. Me lo puso un gran amigo (un desconocido por aquel entonces) cuando acababa de llegar a Gijón, cuando aún no conocía a nadie y para mí fue importante encontrarme con un grupo de gente que me acogiera tan bien. Es sinónimo de amistad, vivencias… ¡y me gusta recordar eso!

2.- Se dice que por ti no pasan los años, pero ¿en qué año naciste, Pati?

Nací en Valladolid, en 1975.

3.- ¿Cómo empiezas en el mundo del baloncesto?

Me crié en diferentes pueblos de la provincia de Valladolid. Pocos niños, pocas instalaciones y mucho fútbol.

Los primeros recuerdos que tengo del baloncesto son algunos partidos en la tele a principios de los 80, los domingos por la mañana en casa de mi abuela. Siempre me pareció un deporte muy dinámico y divertido; me enganchó desde el primer momento.

Empecé a jugar en unas papeleras y unos columpios que había cerca de mi casa en un pueblo que se llama Velliza, en los que improvisaba unas canastas.

Para empezar quinto de EGB (diez años) nos mudamos a Fuensaldaña, otro pueblo más grande donde ya había un par de canastas en el “Corralillo”. Fue un gran avance en mi autoaprendizaje. Muchas horas pasé allí, pero, por lo general, sin compañía.

Desde aquí, agradecer a mis amigos de la infancia, Jorge y Raúl e incluso a mi hermano, que, a pesar de ser unos futboleros los primeros, y un chico no muy amante de los deportes el último, se dejaban convencer (creo que les daba lástima) para jugar unos 1×1 o echar unos tiros.

Con mi llegada al instituto en Valladolid capital, la situación cambió. Mi profesor de Educación Física por aquellos tiempos era preparador físico de las categorías inferiores del Fórum Valladolid y como sabía de mi interés por estudiar INEF y mi amor por el baloncesto y era amigo de mis padres, movió hilos para que me permitieran hacer la preparación física con el juvenil.

Además, supongo que también gracias a la presencia del mismo profe, en el instituto estaban todos los jugadores foráneos que venían al Fórum y que tenían que estudiar, con lo que pasé de jugar solo a estar rodeado de los mejores jugadores del lugar.

No jugaba de forma federada, pero al menos las pachangas en el instituto o en los parques, eran de nivel y yo lo disfrutaba muchísimo. Guardo muy buenos recuerdos y amigos de aquella etapa. En el pueblo, hiciera lo que hiciera, hacía actividad física y para mi familia eso era ya suficiente.

Nunca hubo posibilidad de jugar en algún equipo o esa es la impresión que tengo yo con el paso del tiempo. No encontré a nadie que me diera el empujoncito necesario o quizás tampoco me atreví yo a insistir mucho en hacerlo. Me conformaba con jugar con los equipos que me llamaban para diferentes torneos de barrio, de pueblos… en plan mercenario.

Luego, ya en León, cursando los estudios de INEF la tónica fue la misma. Aunque nunca me animé a probar con ningún equipo, pasé cinco años de carrera rodeado de gente muy buena, con mucho nivel (compañeros de maestría, Baloncesto León…) con los que jugaba pachangas y torneos universitarios. Grandes amigos, algunos de los que aprendí mucho también.

4.- ¿Y cuándo podemos empezar a hablar de un Pati jugando ya en clubes y equipos federados?

Mi trayectoria deportiva, en cuanto a equipos federados se refiere, se reduce al tiempo que he pasado en Asturias, residiendo en Gijón. Recién llegado, me animo a buscar un equipo para conocer gente y hacer algo de deporte. Me ofrezco a La Unión, pero me dicen que no tienen hueco. Entonces un compañero de carrera me pone en contacto con un grupo de gente que había pertenecido al Baloncesto Gijón y que como el club decide prescindir de la cantera se plantea formar un equipo. Hablo con ellos, me hacen una prueba, parece que les gusto y hago ficha con Club Baloncesto Fenómenos. Salimos en 2ª Autonómica y logramos el ascenso a 1ª. Si no me equivoco, es la temporada 99/00. La temporada siguiente la Federación nos ofrece una plaza en Nacional y aceptamos. Al finalizar esa temporada Fenómenos desaparece y todos los que queríamos seguir jugando vamos al C.B. Pumarín donde desde entonces formo parte de su primer equipo salvo dos temporadas y media, creo, que juego con el segundo equipo.

 

5.- ¿Qué significa para ti el baloncesto?

Ante mi insistencia en seguir jugando, mucha gente me ha planteado esa pregunta y nunca he quedado contento con la respuesta. No soy capaz de describir con palabras lo que ha supuesto y supone el baloncesto para mí.

Refugio, consuelo, superación, amistades, lugares, momentos buenos y los pocos malos que uno olvida… es como un buen amigo que me acompaña desde la infancia y que sin duda, ha influido mucho en mí. Le debo muchas cosas. Significa mucho, sí.

6.- ¿El mejor recuerdo que tienes sobre la cancha estos años?

Guardo en la memoria un día que fue mi hija a verme (raro porque no le gusta mucho, se aburre) y en unos tiros libres la oía animarme: “¡ánimo papi, tú puedes!”

¿Sobre la cancha? ¿Jugando? Pues tantas veces que he mirado al costado y he visto que me están cubriendo las espaldas tantos y tantos buenos amigos. Y si encima miro hacia las gradas y está la gente a la que quieres… ¿para qué más? Me siento un privilegiado por poder compartir tantos momentos con mis mejores amigos y de hacer a mi familia partícipe de ellos.

7.- ¿Y el peor?

Pues me pasa como con los buenos recuerdos. No tengo uno que me haya marcado especialmente. Si tengo que elegir uno, la lesión que el año pasado me tuvo apartado de las canchas desde el primer partido de liga más de media temporada y de cualquier tipo de actividad física. Me estaba volviendo loco.

8.- Haces referencia a amigos, compañeros, rivales… con tantos partidos que has disputado, ¿quién dirías que es el mejor jugador con el que has compartido cancha, ya sea como compañero o como rival?

No sé si serán los mejores, pero sí los que más me han marcado, tanto como para acordarme ahora de ellos para contestar esta pregunta. Seguro que se me olvida gente…

Como rivales siempre me encantó Luis Decio, pero, como por posición nunca o casi nunca me tocó defenderle, voy a elegir a Jorge García, del C.B. Navia, un jugador muy físico, muy parecido a mí. Me motivaba mucho enfrentarme a él.

Como compañero, siempre admiré a Arturo Cabero, más allá de los números, por su inteligencia dentro de la cancha. Sabía leer todo muy bien y me hacía las cosas muy fáciles. Pero tengo la sensación de que cuando nuestros caminos se cruzaron, ya había cambiado el chip en cuanto al baloncesto se refiere. Además, es de los pocos que conseguían apaciguar mi genio.

9.- Ya salen algunos nombres en la pregunta anterior, pero… ¿te atreves a darnos un quinteto ideal de los jugadores con los que has compartido equipo?

Buf… no sé si seré capaz de separar amistad y talento para esto y, además, dudo que me pueda acordar de todos y cada uno de mis compañeros después de tantos años. Lo voy a intentar: Valvidares de base; David Acuña y Álex Martínez de aleros; Arturo Cabero de cuatro y Marce Esmorís de cinco.

Quitando a Valvi, los demás, en plenitud física, podrían intercambiar posiciones. Un quinteto muy polivalente. Y de sexto hombre, David Sarabia. Me lo llevaría al fin del mundo. Un pívot tirador para abrir defensas.

10.- Nos acordamos de jugadores, pero también quiero hacerlo de entrenadores. ¿Alguno que te haya marcado o sacado un rendimiento especial de ti?

A mí me han marcado los entrenadores con los que más tiempo he estado y con los que más cosas he vivido. Supongo que los entrenadores han tratado todos de enseñarme cosas e incluso alguno me las habrá enseñado, pero doy prioridad a las vivencias personales. Con Pedro Cancio he estado muchos años y he vivido muchas cosas. Forma parte de ese grupo de gente que me acogió tan bien cuando llegué y le considero un buen amigo al que le estoy muy agradecido. Y mi entrenador hasta el año pasado, Manolo, que también llevábamos bastantes años juntos. Entre ellos, la mejor etapa de la historia del club con unos cuantos títulos.

Respecto al rendimiento yo soy un jugador muy regular. Si juego y tengo confianza, rindo y si no juego, pues no puedo hacerlo. No creo que haya habido un entrenador que me haya sacado más rendimiento. La mayoría de los entrenadores han confiado en mí y mi rendimiento ha sido muy similar.

 

11.- Y a tu edad, ¿de dónde salen esas ganas y esa motivación de querer seguir jugando, cuando vemos que gente mucho más joven que tú la pierde y se acaba retirando?

Para empezar, yo entré en la dinámica de equipo, entrenar y partidos bajo las órdenes de diferentes entrenadores a los 23 años, edad en la que algunos ya llevan más de diez años jugando y eso supongo que va haciendo mella.

Siempre me ha respetado el físico con lo que en ese aspecto apenas he tenido quebraderos de cabeza.

Pero sobretodo, el baloncesto me hace disfrutar. Aunque soy tremendamente competitivo y no me gusta nada perder y soy muy temperamental, siempre o casi siempre he disfrutado de cada momento y ante eso, no hace falta motivación. Viene de serie.

Sí que es verdad que desde el nacimiento de mi hija mi asistencia a los entrenamientos ha bajado considerablemente y hubo un intento de dejarlo hace unos años, pero a día de hoy estoy con muchas ganas. Después de tantos años, siempre me pongo a principio de temporada un objetivo a tratar de conseguir y eso también me ayuda.

12.- Y físicamente, ¿Te requiere mayor dedicación este apartado con el paso de los años y cómo lo afrontas?

¡Pues claro que me cuesta más ahora! ¡Mucho más! Y eso me cabrea enormemente (risas).

He tratado siempre de cuidar el apartado físico, y más de hace unos años para acá, al igual que la alimentación. Pero la recuperación después de los partidos ya no es la misma. Llego a casa con dolores por todo el cuerpo que tardan tres días en desaparecer, mientras que antes no era así.

Y lo que peor llevo es que el cuerpo se ha vuelto más impredecible, el que te cuides no te asegura nada. Por ejemplo, el verano pasado había sido con diferencia el año que más me había cuidado, nadar y baloncesto, todos o casi todos los días, estaba a tope y aún así, a dos días de empezar la liga, me lesioné. Habrá que aceptarlo.

Desde aquí dar las gracias a mi fisio, Aitor, que me tuvo y tiene que atender más de lo que ambos desearíamos.

13.- En un plano más personal e individual, ¿cómo ve Pati a Pati sobre la cancha?

Me veo, sobretodo como un jugador físico y muy competitivo, luchador. Técnicamente limitado y bastante anárquico. Me limito a hacer las cosas que sé hacer, a no complicarme. Penetro, reboteo y no tengo mal tiro, aunque el buscar superioridad interior ha hecho que pierda algo (debería lanzar más de fuera). En defensa también intento ser agresivo.

14.- Te vemos jugar los últimos años con el dorsal 33. ¿Juegas con él por algo en especial?

El baloncesto me enganchó desde el primer momento, pero he de decir que hubo cuatro tipos que ayudaron mucho a ello y he intentado rendir homenaje a cada uno de ellos a lo largo de todos estos años. Así que he intentado hacer coincidir los cambios de equipación del club con cambios de dorsal. Jugué muchos años con el 14 para homenajear al gran Audie Norris, luego con el 42 de James Worthy y ahora con el 33 de Abdul-Jabbar. Por si acaso no me da tiempo a otro cambio de equipación, en la sudadera llevo el 32 de Magic Johnson.

 

15.-  Me han dicho tus compañeros que en la entrevista me protestarías menos que a los árbitros (risas). ¿Podrías hablarme de ese Pati más personal, de su otra vida fuera del básquet para que podamos conocerte mejor?

Jajá… ¡los árbitros! ¡Vaya personajes! Podríamos hacer un libro… ¡Lo que nos hemos tenido que aguantar!

¿El Pati más íntimo? Buf… pues que soy bastante tranquilote, a diferencia del Pati jugador. Amante de la naturaleza y bastante maniático con el tema del medio ambiente.

La música me acompaña desde muy pequeño, me encanta el rockabilly y por encima de todo, Los Ilegales (grupo asturiano). También el cine me gusta mucho.

Colecciono cromos (antiguos y menos antiguos) de baloncesto y ahora, con la niña, también de Disney y muñequitas varias. Me gusta el tema del coleccionismo. Soy bastante asiduo al rastro los domingos.

Aunque nunca me entusiasmó la playa, mi rincón preferido de Asturias, es una playa de Niembro (Llanes): Torimbia e intento ir cuando puedo.

Intento cuidar las amistades lo mejor que sé y que puedo (no siempre soy capaz de sacar tiempo) porque siempre las consideré muy importantes. Intento no faltar a nuestras “comidas infinitas”, aunque me hacen el vacío porque quieren hacerme creer que soy el femenino del grupo (risas)

Y cada vez me gustan más mis orígenes, volver a mi tierra, a los lugares que fueron importantes en diferentes momentos de mi vida y por supuesto, estar rodeado de la familia.

16.- ¿Y cuánto de importante es la relación con tus compañeros de equipo? Mucho viejo rockero en CB Pumarín con los que llevas muchos años compartiendo equipo… ¿Esa unión, esa piña, y esa pasión es motivo para seguir aun peleando?

Está claro que mi relación de tantos años con algunos de mis compañeros es uno de los motivos que me animan a seguir año tras año. Algunos de ellos forman parte de mi vida también fuera de las canchas. Cada vez quedamos menos y se nota.  Hubo unos años en los que apenas había cambios en la plantilla y éramos una piña como bien dices y estábamos todos más unidos como equipo. Los últimos años ha llegado gente nueva y como es lógico todo eso cambia.

17.-  ¿Alguna anécdota especial de tantos años con ellos serías capaz de contarnos?

Pues no, no soy capaz (risas). Se me ocurren muchas porque ha habido muchas, sobretodo de la primera época, de Fenómenos, y los primeros años como pumata, pero ninguna apropiada para una entrevista como ésta. Éramos un poco salvajes. Lo siento.

18.- Y para terminar, la pregunta del millón.., ¿hasta cuándo tendremos Pati sobre las canchas?

Supongo que hasta que el cuerpo aguante, que no sé cuanto será (risas). Pero después del baloncesto federado habrá pachangas, Maxibasket, Ligas Pachangueriles… supongo que las canchas no las dejaré nunca del todo.

Muchas gracias por todo Pati. Cualquier elogio se quedaría corto ante alguien que nos hace disfrutar tanto con su pasión por nuestro deporte. Simplemente… ¡que siga el rock & roll!

Muchísimas gracias a vosotros.

(Fotos: Rufino Domínguez y Chema González)

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